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¿Pensiones más bajas en el futuro? Qué deben hacer empresas y empleados, Gaudium Asesores

La sostenibilidad de las pensiones es uno de los debates recurrentes en España. Teniendo en cuenta el panorama actual, y ante las demandas sociales de revalorización de las pensiones en función del IPC, la tasa de desempleo…

Según el informe ‘Gasto público en España: presente y futuro’, elaborado por Funcas, las pensiones del futuro serán en torno a un 35% más bajas que las actuales. Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional, en una revisión sobre las perspectivas económicas en España, aseguraba que los trabajadores que se jubilen en 2050 perderán un 30% de poder adquisitivo frente a su nivel de vida actual.

Los sucesivos gobiernos españoles llevan años recurriendo a la llamada ‘hucha de las pensiones’ para equilibrar dichas prestaciones. Sin embargo, en su estudio ‘Envejecimiento de la población, familia y calidad de vida en la vejez’, la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) calcula que, en 2050 el gasto en el mantenimiento de las pensiones en España puede alcanzar el 16% del Producto Interior Bruto (PIB), un aumento de seis puntos frente al 10,08% actual.

Álvaro Granado Justo, responsable del área de Pensiones de KPMG Abogados, apunta que “las pensiones del futuro están aseguradas, tenemos un sistema de Seguridad Social bueno y solvente; quizás la pregunta que debamos hacernos es qué importe es el que está asegurado, qué pensión vamos a cobrar. Todo apunta a que esas cantidades serán más bajas que las actuales”.

CUATRO SOLUCIONES

Hay diversas formas de abordar la situación, pero no siempre benefician al trabajador que debe cobrar su pensión ni a las empresas que le acompaña durante su carrera profesional.

1.- Retrasar la edad de jubilación

España ya cuenta con una serie de plazos legales para que, en 2027, los trabajadores de nuestro país se jubilen a la edad efectiva de 67 años. Hasta entonces, los plazos van aumentando: en 2018, la edad legal de jubilación para personas con menos de 36 años y medio de cotizaciones al sistema fue de 65 años y seis meses.

Gráfico sobre la edad legal de jubilación en España

Esta medida no suele ser bien acogida ni por los empleados ni por sus empresas. “Los empleados no suelen verlo bien, sobre todo en ciertas profesiones u oficios donde normalmente por la dureza de los mismos se tiende a dejar de trabajar con anterioridad”, asegura Granado. Por otra parte, en el lado de las empresas, “la tendencia ha sido llegar a acuerdos con sus trabajadores para que puedan desvincularse de la empresa en edades anteriores a las propias de jubilación, con el objetivo último de no tener una plantilla muy envejecida, con lo cual para ellas tampoco es una buena noticia que se amplíe la edad de jubilación de 65 a 67 años”, explica.

2.- Ahorro empresarial

La perspectiva dibujada en el punto anterior (necesidad de retrasar la jubilación frente al rechazo de trabajadores y empresas) desemboca en una situación financiera que conviene –y se puede- abordar.

Gráfico sobre la preocupación por cobrar la jubilación

Cada vez son más los trabajadores que, llegada la edad de jubilación, deciden continuar trabajando por cuestiones económicas. “Si un trabajador puede jubilarse pero considera que la cuantía que percibirá del Estado no le permite mantener un determinado nivel de vida, puede decidir seguir trabajando”, relata Granado. Sin embargo, si las empresas tienen planificada una determinada edad de jubilación de sus empleados -y esta no se produce- surge otra pregunta. Si un trabajador quiere o necesita una mayor pensión que la garantizada por la Seguridad Social, ¿quién debe completarla? ¿El Estado? ¿La empresa? ¿El propio trabajador?

Del estudio realizado por KPMG en 2018 sobre La situación de las Pensiones en España y ante la pregunta de quién ha de ser responsable en la financiación de nuestras pensiones, las respuestas, que se refleja en el cuadro, señalan al Estado en primer lugar (71%), y solo un 3% entienden que las empresas debe tener responsabilidad en la financiación de la pensión.

En esos términos, para Álvaro Granado “la empresa va a tener un papel muy importante a la hora de complementar las cantidades que el Estado va a dejar de pagar. La empresa es parte interesada en que el empleado pase a la jubilación, así que su papel será fundamental. Además existen diversas fórmulas que pueden implementar las empresas con esa finalidad, que incluso pueden no tener coste para las mismas”.

“Tanto la empresa como el individuo son los principales interesados en que las pensiones no bajen”

La OCDE, de hecho, en su último ‘Estudio Económico sobre España’, apunta también en esa dirección, asegurando que en España “podría fomentarse la participación en planes privados de pensionesofreciendo a los empresarios una mayor diversidad de entidades y opciones de inversión”.

3.- Ahorro personal y planes privados

Si la empresa no cuenta con un producto que complemente las pensiones de Seguridad Social que recibirán sus trabajadores, éstos tendrán que planificar con sus ingresos personales el complemento a la pensión de la Seguridad Social para afrontar su jubilación con suficientes garantías financieras.

Para disponer de este complemento a la pensión de jubilación, los trabajadores tienen ante sí varias opciones, como por ejemplo, ahorrar de manera individual a lo largo de su trayectoria laboral, ya sea a través de un plan de pensiones o de cualquier otro instrumento, financiero o de otro tipo, que se ajuste a sus necesidades. También existe la posibilidad de aportar en planes de jubilación colectivos, para aquellas personas que trabajan en empresas que tienen implantados este tipo de sistemas privados, y así aprovecharse de posibles ventajas competitivas ofrecidas por los productos colectivos frente a los productos individuales.

4.- Comunicación y concienciación

Al margen de la opción que se escoja para aumentar la pensión futura, Álvaro Granado considera que la comunicación y la concienciación son esenciales para que la población planifique de forma adecuada su jubilación. “Tanto la empresa como el individuo son los principales interesados en que las pensiones no bajen. Si la prestación pública se redujera, la parte privada tendría que completar esa merma. El punto de partida siempre es la pensión pública: a partir de esta información cada cual construye su ahorro, pero tiene que saber de dónde parte, y a día de hoy no tiene esa información”.

Así pues, “las empresas deberían comunicar a sus empleados cómo les afectan los últimos cambios normativos en materia de pensiones. Un empleado bien informado de la pensión que percibirá podrá planificar un plan privado, incrementar su ahorro personal, etc”, asegura. “Y una empresa podrá analizar si puede o debe tomar medidas de cara a la jubilación de sus empleados”.